En un partido donde el clima era hostil por el mal momento que atraviesa el "santo tucumano", las acciones iniciaron parejas, con "balas que picaban cerca" para ambos lados, hasta que a los 17 minutos el albo encontró juego asociado (que tanto le costó durante el torneo) y puso el 1 a 0 atravéz de Pablo Motta que elaboró una jugada por izquierda que luego definió con un lindo remate al ángulo de Correa.
Tras el gol el albo parecia controlar el partido, a pesar de una fuerte patada de Saavedra que provocó que Gimnasia se quede con 10 y haya algo de inceridumbre en su andar, pero un "Nivi" Nuñez inspirado, sabiendo que es una de sus útimas chances para "volver a ser" empezó a desequilibrar en ofensiva, teniendo su premio a los 44 minutos para sellar la primera etapa con un 2 a 0 parcial.
Tras el gol el albo parecia controlar el partido, a pesar de una fuerte patada de Saavedra que provocó que Gimnasia se quede con 10 y haya algo de inceridumbre en su andar, pero un "Nivi" Nuñez inspirado, sabiendo que es una de sus útimas chances para "volver a ser" empezó a desequilibrar en ofensiva, teniendo su premio a los 44 minutos para sellar la primera etapa con un 2 a 0 parcial.
En el segundo tiempo lamentablemente los protagonistas no fueron los jugadores si no algunos violentos desde las tribunas,que se sabia que habian ido predispuestos a provocar disturbios y lo lograron arrojando bombas de estruendo y generando un clima enrarecido e inseguro que obligó al árbitro del partido, Francisco Acosta, a suspender el encuentro a los 83 minutos.
Por suerte o como se quiera llamar,los jugadores no sufrieron daños y pudieron salir del estadio,con temor, pero bien.Mientras los inadaptados de siempre peleaban con la policia en las adyacencias del estadio de San Martín como a menudo pasa en tantas canchas argentinas, en un problema que parece no tener solución o al menos los encargados no querer encontrarla.
Gimnasia necesitaba ganar y lo consiguió pero esta vez se lo mancharon los violentos.
Igual para Bianco y sus jugadores es una tranquilidad que les permite seguir pensando a futuro y no estancarse en la mediocridad de un torneo que puede pasar desapercibido o quedar para el recuerdo.
Foto:Olé
Jorge Orfanidis
